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Con profundo dolor y consternación acabamos de recibir la noticia del fallecimiento de nuestro querido camarada Marcelino Camacho.
Militante del PCE desde 1935, Marcelino, revolucionario, sindicalista, luchador antifranquista, internacionalista, dirigente del PCE, Secretario General y Presidente de CC.OO. dedicó su vida a la lucha por la mejora de las condiciones de vida de los oprimidos y oprimidas, por la libertad, el socialismo y el comunismo hasta el último minuto de su vida con una coherencia que hacen de él un ser excepcional.
El PCE manifiesta su cariño y solidaridad con Josefina, su inseparable compañera sin la que su obra no hubiera sido posible, con Yenia y Marcel sus hijos, con Vicenta su hermana, con sus nietos y demás familia a los que tiene muy presentes en estos momentos de dolor y tristeza.
El PCE llama a toda su militancia, a sus amigos y amigas y a los trabajadores y trabajadoras a expresar sus condolencias por tan irreparable pérdida visitando la capilla ardiente que se instalará en el auditorio Marcelino Camacho, junto al local de la USMR de CC.OO. y participando en la despedida pública que se realizará en la Puerta de Alcalá y sobre cuyos detalles informaremos desde la página web del PCE.

Izquierda Unida lamenta profundamente la muerte de Marcelino Camacho, un luchador incansable por los derechos del pueblo trabajador
Marcelino Camacho, fundador e histórico lider de Comisiones Obreras, militante del Partido Comunista de España desde 1935 y de Izquierda Unida desde su fundación, ha fallecido a las 1:30 horas de la madrugada de este viernes, a los 92 años de edad.
La capilla ardiente se situará en el auditorio que lleva su nombre, en la sede de la Unión Sindical de Comisiones Obreras de Madrid desde las diez de la mañana hasta las 11:30 horas del sábado.
De allí, el féretro será trasladado a la Puerta de Alcalá, donde, a las 12:30 horas se celebrará un acto de despedida y posteriormente, a las 14:00 horas, será enterrado en el Cementerio Civil.
Marcelino: coherencia y coraje
Cayo Lara, Coordinador Federal de IU /
" … esas muertes queridas van escribiendo la historia". (Vamos juntos, Mario Benedetti)
Hace un año, más o menos, acudí a la entrega de los 'Premios Dolores Ibárruri', que otorga la organización de IU en Leganés (Madrid). Los galardonados eran Aminetu Haidar y Marcelino Camacho. La heroica activista saharaui sí acudió a la ceremonia; pero Marcelino, debido a su enfermedad ya no pudo asistir, al menos de forma física. Ante la imposibilidad de contar con Marcelino en persona, los organizadores tuvieron la muy brillante idea de grabar unas imágenes de video en casa de Marcelino y Josefina, unas imágenes de ese mismo día por la mañana. Escribo estas líneas y me vuelvo a admirar con el recuerdo de Marcelino, en una escena ritual, sentado en su mesa camilla con su periódico abierto y con un bolígrafo en la mano. Estudiando hasta el final, Marcelino, más allá de su afección, seguía subrayando las líneas principales, las claves. Aquel era Marcelino Camacho en estado puro, fiel a su costumbre de entender para luego actuar.
Lo primero que se me viene a la mente al recordar a Marcelino Camacho es la emoción y el dolor que, estoy seguro, siente la inmensa mayoría de los trabajadores y trabajadoras. Con la desaparición física de Marcelino perdemos a una figura esencial para el movimiento obrero y para la propia historia de este país a lo largo de la segunda mitad siglo XX. No en vano, en Marcelino los trabajadores tenían un referente claro, alguien que nunca les falló, alguien que nunca perdió el norte y que sabía cuál era su sitio. "Mi relación con Marcelino Camacho - ha escrito Rafael Calvo Ortega, ex ministro de Trabajo de la UCD- fue todo lo frecuente e intensa que él consideró conveniente. (…) Las cuestiones que había que debatir y resolver eran muy importantes: incorporación a la Constitución del reconocimiento de los sindicatos y de los derechos fundamentales y deberes de los trabajadores, Estatuto, Ley Básica del Empleo"… Así era Marcelino, a la par coherencia y coraje, la honestidad personificada en el hombre de la Perkins, el hombre del jersei de lana, el fundador de Comisiones Obreras (CC.OO.), el camarada del Partido Comunista de España (PCE), el compañero de Izquierda Unida (IU).
¡Qué podemos decir que no se haya dicho ya de Marcelino Camacho¡ ¡Cómo añadir alguna perspectiva nueva sobre la trayectoria y el ejemplo de Marcelino! ¡Cómo no usar palabras ya dichas para describir los sentimientos renovados que siempre nos acerca su presencia y su legado, siempre vigentes! "Sencillez y firmeza, larga trayectoria sin transfuguismos -escribió el propio Marcelino en Mundo Obrero, refiriéndose a Dólores Ibárruri, en palabras que hoy también sirven para él-. Humanismo, libertad, democracia, socialismo, TODA UNA VIDA, y un ejemplo que los asalariados y asalariadas, los marginados y marginadas, los parados y paradas no olvidaremos jamás".
Quizá todo está dicho ya con nuestro respeto y emoción. Respeto, ese es un tesoro que sólo las personas honestas son capaces de obtener y dignificar. Marcelino debiéramos ser todos, ante el fascismo de manos blancas, ante los corruptos de corbata color pastel, ante la indignidad de los explotadores. Marcelino debiéramos ser todos, y entonces la correlación de fuerzas no sería tan desproporcionada y, en todo caso, la batalla sería dada. Porque las batallas siempre han de darse. Marcelino las dio, armado de un coraje sin límite y de una voluntad de hierro. Se enfrentó a ellas con inteligencia, valentía y realismo. Un maestro, Marcelino, un maestro.
¡Qué bonito poder recordarte compañero, tal y como eras, siempre vital, siempre alerta, siempre tú, siempre uno de los nuestros!. Gracias, por tantas y tantas cosas. Marcelino.
Ha muerto Marcelino Camacho, una figura irrepetible
Ha muerto Marcelino Camacho. El dirigente obrero y comunista, el representante más cualificado de los derechos de los trabajadores. Toda una vida dedicada a la causa de los más débiles, a la conquista de una sociedad más justa y solidaria. La Comisión Ejecutiva de CCOO lamenta la muerte de su primer secretario general, el que contribuyó decisivamente a que CCOO sea hoy el sindicato más fuerte del país, y expresa a su familia su más sentido pesar.
HA MUERTO MARCELINO CAMACHO, EL LíDER SINDICAL MáS IMPORTANTE DEL SIGLO XX EN ESPAñA El PCE lamenta profundamente la muerte de uno de sus mejores comunistas, Marcelino Camacho, la referencia de lucha por la libertad, la igualdad y los derechos de todos los trabajadores de este país, el líder sindical más importante del siglo XX, el primer secretario general de Comisiones Obreras, el diputado comunista, elegido en la primera legislatura democrática de este país, que acabó renunciando a su escaño para no interferir entre sus responsabilidad con el sindicato y su militancia. En los últimos años retirado de la vida política y social, a causa de su enfermedad, Marcelino jamás dejó de luchar por su partido, el PCE, al que se afilió en 1935 y por el que sufrió tantos años de cárcel, hasta el punto de que cuando compraron un piso, Josefina, práctica, decidió que lo mejor era hacerlo en Carabanchel, cerca de la cárcel donde Marcelino pasó tantos años, y a la que Josefina frecuentaba todo lo que la permitían. Marcelino Camacho nació el 21 de enero de 1918 en Osma la Rasa, Soria. Se crió en el pueblo aragonés de Ariza, donde su padre era ferroviario. Su madre falleció cuando tenia 9 años, Tenía tres hermanas y dos fallecieron, una de ellas cuando estaba en prisión, también su padre falleció cuando él estaba en Carabanchel. Sus dos hijos se casaron y sus nietos nacieron cuando estaba en las cárceles franquistas. En 1935 ingresó en el Partido Comunista de España (PCE), compromiso que le llevó a luchar en el bando republicano. Fue detenido después del golpe de estado que desembocó en la guerra civil y condenado a 12 años y un día que quedó en seis por “auxilio a la rebelión”. De allí a los campos de concentración en Reus (Tarragona) y más tarde es trasladado a diferentes campos de trabajos forzados. Enferma y pasa 42 días entre la vida y la muerte. Se recupera de las fiebres y de nuevo vuelve al campo de trabajo, esta vez en Salamanca. Le operan de hernia inguinal y coge fiebres de malta. A su batallón de penados los llevan a Tánger, y allí, llevan a Marcelino aún sin recuperarse. En Diciembre de 1943 se fuga del campo de trabajo y pasa al Marruecos francés. Le detienen los franceses y llevan a Oran (Argelia). Allí conoce a Josefa Samper, Josefina, una joven militante comunista, que dedicaba buena parte de su activismo a rescatar a los españoles fugados y a ayudar a la resistencia interior. Un 22 de diciembre de 1948, Marcelino y Josefa se casan. Un 18 de julio de 1957, con dos hijos regresan a España. Veintiún años después de la sublevación fascista Marcelino regresa a su país, dispuesto a continuar la lucha. Marcelino Camacho trabaja como obrero metalúrgico en la empresa Perkins Hispania y se presenta a jurado de empresa en el sindicato vertical. Trataba de aprovechar cualquier posibilidad para organizar la lucha contra el régimen y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. En 1964 organiza la Comisión Obrera del Metal de Madrid, con el nombre de Comisión Provincial de Enlaces y Jurados. Es la primera Comisión Obrera de carácter permanente, el origen de lo que hoy conocemos como Confederación Sindical de CCOO. Entre 1965 y 1967 pasa más de una docena de veces por los despachos de la Brigada Político Social, policía encargada de a represión política. Le detienen en junio de 1966 al entregar las reivindicaciones en el Ministerio de Trabajo en una carta con treinta mil firmas. Así, de nuevo le detienen en enero de 1967. El 1 de marzo de 1967 fue detenido junto a otros compañeros dirigentes del CCOO y del PCE y el Tribunal de Orden Público lo encarcela “mientras dure el actual estado latente de anormalidad laboral”. Fueron condenados a veinte años y encarcelados durante nueve años por la dictadura. El proceso judicial contra él y sus compañeros sindicalistas (Proceso 1.001) fue un símbolo mundial de la lucha por las libertades; recuperó la libertad por el indulto concedido a la muerte de Franco. En 1976, cuando el movimiento de Comisiones Obreras se unificó en una confederación sindical y celebró su primer Congreso, Marcelino Camacho fue elegido su primer secretario general. Al frente de Comisiones Obreras consolidó la organización como fuerza sindical mayoritaria. Las primeras elecciones democráticas de la Transición (1977) le dieron un escaño de diputado por la lista del Partido Comunista de España, al cual renunció dos años después para evitar el conflicto entre la disciplina de voto del partido y su fidelidad a los intereses de los trabajadores. Como secretario general de CCOO convocó, en solitario, la primera huelga general al gobierno de Felipe González en 1985. Además tuvo una destacada presencia en las movilizaciones contra la OTAN de 1986 y en las movilizaciones estudiantiles del curso 86/87. En 1987 dimitió de su puesto por razones de edad y pasó a ocupar el cargo de presidente del sindicato; le sucedió como secretario general el joven Antonio Gutiérrez, con quien se enfrentaría años después a raíz del cambio de estrategia del sindicato, distanciándose del carácter sociopolítico, reivindicativo que había marcado la historia de las Comisiones Obreras, coherencia que mantuvo a pesar de costarle el puesto de presidente del sindicato en 1995. En 1990 Marcelino Camacho publicó sus memorias, "Confieso que he luchado", prologadas por Manuel Vázquez Montalbán. El líder sindical más importante del siglo XX en España llevaba en su solapa la medalla al Mérito Civil, al trabajo, la Orden de Lázaro Peña, la del Consejo de estado de Cuba, Premio León Felipe, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valencia, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cádiz, premio a la Coherencia, a las libertades, etc. Militante de la Agrupación de Carabanchel (Madrid) hasta el año 2005 fue miembro del Comité Federal del PCE, pasando a ser, desde entonces, miembro de honor del máximo órgano de dirección del Partido Comunista de España. El 26 de noviembre de 2007 representantes de los partidos políticos y sindicatos homenajearon al fundador de Comisiones Obreras bajo el título de "Marcelino: historia de un compromiso". Marcelino Camacho y, por extensión, su inseparable compañera de viaje y lucha, Josefina, recibieron durante más de dos horas las muestras de admiración y gratitud de un público que les recibió en pie con aplausos. Fue Comisiones Obreras quien organizó el acto público con la excusa del próximo 90 cumpleaños de su líder histórico. En diciembre de 2007, el Ayuntamiento de Málaga aprobó por unanimidad rotular una calle con el nombre del líder de Comisiones Obreras en homenaje y reconocimiento "por toda a una vida de lucha por la libertad, por la Justicia social y por los Derechos de los Trabajadores". El 28 de marzo de 2008 se le rindió otro homenaje en el Auditorio de CCOO de Madrid, bautizado desde ese momento con su nombre, con una gran afluencia de público. En todos estos años transcurridos desde 1987 Marcelino no paró de participar en infinidad de actos y conferencias por todo el Estado hasta que su estado de salud se lo impidió a finales de 2008. Marcelino Camacho, el líder sindical más importante del siglo XX en España, será siempre un referente fundamental del movimiento obrero, del Partido Comunista de España. Marcelino es una de las personalidades de la historia de España que más ha luchado por el movimiento obrero y la democracia. Su vida estuvo dedicada a la lucha por sus ideales y entregó su vida por las libertades de este país y por la defensa de los intereses de los trabajadores. Adiós Marcelino, salud camarada Camacho
EN MEMORIA DEL CAMARADA MARCELINO CAMACHO
Hoy es un día triste para las trabajadoras y los trabajadores. Hoy, las banderas rojas de lucha están a media asta en señal de duelo en todo el Planeta. Hoy, Marcelino Camacho, nuestro Marcelino, nos das el relevo en la lucha y lo haces dejándonos tu ejemplo.
Tu comportamiento, tu coherencia, tu capacidad de impulsar una lucha que se fortalecía en tus principios, en tus ideales comunistas y en tu confianza en la capacidad de la clase obrera te han convertido en un referente para todas las luchas de los oprimidos y oprimidas.
La confianza que transmitías, tu seguridad sin dobleces y tu práctica fueron tu mejor arma, tu coherencia, tu mejor garantía. No proponías nada que no estuvieras dispuesto a encabezar, eras un hombre de lucha que no de guerra.
Marcelino, tu militancia comunista dio sentido a todas tus luchas, a un Marcelino convencido de la importancia y la necesidad de la unidad de la clase trabajadora para alcanzar sus objetivos, para hacer frente a las agresiones del capital, unidad que no podía ser forzada sino construida tajo a tajo y que se configuró como la más contundente arma que los trabajadores podían tener para defender su causa.
Así, colaboraste a construir un Movimiento Obrero que, naciendo en la clandestinidad y sufriendo la más dura represión, supo aprovechar los resquicios que dejaba la dictadura para trabajar a la luz del día, para ir construyendo una organización de nuevo tipo, sociopolítica, asamblearia, participativa, tremendamente plural y radicalmente independiente. Un Movimiento Obrero que supo combinar la reivindicación concreta del convenio colectivo de turno, con la exigencia de mejoras laborales y sociales más concretas, con la reivindicación más global de las libertades políticas y sindicales frente a la dictadura franquista en el horizonte del avance hacia una sociedad socialista de hombres y mujeres libres e iguales.
La trayectoria humana, la coherencia, la honestidad, la humanidad que nos transmitías, Marcelino, te hizo ganarte la confianza y la credibilidad ante tus compañeros y compañeras y, sobre todo, tu capacidad de transformar esta confianza en fuerza organizada, en sentido de lo colectivo, en propuestas firmes, sencillas y accesibles a la vez te han convertido en uno de esos pocos seres humanos imprescindibles que nos hacen sentirnos orgullosos de haber compartido contigo militancia y lucha.
Permíteme Josefina, que en un día como hoy, desde la tristeza que a todos nos emociona, trate de hacerte llegar, de hacerte sentir, el cariño, la ternura de miles mujeres que, en la dura y difícil noche del franquismo, se vieron reflejadas en tí, se sintieron consoladas por tí. El cariño de todos y todas los que recibían tu ayuda. Ajustando vuestro presupuesto nunca dejaste que ninguna familia, ningún compañero o compañera que salía de la cárcel no sintiera vuestra solidaridad, vuestro apoyo. Por eso, Josefina, te decía el otro día que te podrán haber arrebatado muchas cosas materiales pero nunca te podrán quitar el cariño de todo un pueblo, el cariño de todos y de todas los que hoy acompañamos tu dolor y lo sentimos como nuestro. Josefina, hoy tenemos que ser fuertes, porque la lucha continúa y tú tienes que seguir con nosotros, con tu Partido, con tu Sindicato, como una más en esta lucha.
Lucha en la que Marcelino ha representado la dignidad colectiva de una clase, de un pueblo, porque tú sabes mejor que nadie cómo Marcelino, que era tremendamente sencillo en su vida diaria, se crecía, cómo se volvía firme, orgulloso, cuando se trataba de defender a su clase, a los suyos, porque cuando Marcelino repetía que no podían ni domarnos, ni doblegarnos, ni domesticarnos, todos sabían, y la patronal mejor que nadie, que no era una frase hecha, sino que era el sentido último de la lucha del Movimiento Obrero, la lucha de los que no se dejan ni domesticar, ni doblegar.
Hoy, nuestro mejor homenaje es decirle a Marcelino, asegurarle a Josefina, que las banderas rojas que tantas veces ellos han levantado, por las que tanto han luchado, son levantadas hoy por brazos jóvenes de sindicalistas, de comunistas que no van a dejar ni domesticarse, ni doblegarse.
Marcelino, tus camaradas no te olvidarán, y no te quepa la menor duda de que con todas las dificultades tu Partido Comunista de España no dejará la lucha hasta la victoria final.
Notas autobiográficas e inéditas de Marcelino
Marcelino Camacho Abad de profesión fresador, casado y con dos hijos, nace el 21 de enero de 1918 en Osma la Rasa (Soria) en una familia de ferroviarios. Su padre es guarda-agujas y su madre guarda-barrera.
Cursa estudios primarios con el sacerdote Feliciano Oliva Bocos, entonces maestreo en el pueblo, y que desea que Marcelino ingrese en el seminario de Burgo de Osma. Y, como todos lo que entonces eran alumnos, es monaguillo mientras va a la escuela. Su padre, que es respetuoso para la religión, viejo militante de la UGT (Sindicato Nacional Ferroviario), y el propio interesado, deciden responder amistosa pero negativamente al deseo del sacerdote.
Terminada la enseñanza primaria, hace el aprendizaje para ingresar en los ferrocarriles, como su padre y como su abuelo. En esta situación le sorprende el 18 de Julio de 1936.
Único hijo varón de una familia de cuatro hermanos, todos de la primera esposa de su padre, a los 9 años ve morir a su madre y a su hermana Nati seguidamente. Después estando encarcelado en la Prisión de Comendadoras de Madrid, en 1941 conocería la muerte de su hermana mayor, Josefa, y posteriormente, en 1969, el fallecimiento de su padre le sorprendería nuevamente preso en la cárcel de Carabanchel.
En enero de 1935 ingresó en el Sindicato de Oficios Varios (UGT) de Osma la Rasa, que en unión de otros reorganizó. Militó en UGT hasta mediados de la década de 1950.
Al comenzar nuestra guerra civil, tuvo que huir al monte, en unión de su padre y otros ferroviarios, para salvar su vida. Un mes más tarde, aproximadamente, pasaría de estos lugares -ya zona nacional- a la zona republicana. Llegado a Madrid en agosto de 1936, ingresa voluntario en la Escuela Central de Transmisiones del Ejército y partió voluntario para el frente republicano en septiembre de 1936. Denunciado por uno que conocía su evasión en el 36 a la zona republicana, fue detenido y juzgado en juicio sumarísimo de urgencia y condenado a 12 años y un día que, revisado inmediatamente después, pasó a ser una condena en firme de seis años y un día. El delito era "auxilio a la rebelión" y los motivos, ser miembro de la UGT y voluntario en el Ejército Republicano, en Transmisiones. Le trasladaron al Campo de Concentración de Reus (Tarragona) donde se formaban los batallones disciplinarios de penados para los Campos de Trabajado. Pocos días después era trasladado desde Reus a Lezo (Rentería Guipúzcoa), destinado al 94 Batallón Disciplinario de Trabajadores Penados. Allí estaban haciendo la pista que une el Fuerte de Guadalupe con Lezo. Enfermó y tuvo que ser trasladado al Hospital Militar Disciplinario de Zumaya. Sufrió una grave infección intestinal que le tuvo 42 días en cama con fiebre muy alta.
Vuelto al Campo de Trabajo, fue traslado y conducido al 93 Batallón Disciplinario de Trabajadores Penados que estaba en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca) Más tarde le trasladaron a Toledo, luego al Hospital Militar de Carabanchel con unas fiebres de malta que casi le cuestan la vida, y desde allí le llevan a Tánger al campo de Concentración de Cuesta Colorada, donde contrae las fiebres.
En diciembre de 1943, se evade del Campo de Trabajo de Cuesta Colorada en busca de su libertad y pasa primero al entonces Marruecos francés, desde donde casi inmediatamente es enviado a Orán (Argelia). Allí, las entonces autoridades francesas y aliadas le dan asilo político. Pocos días después, en enero de 1944, empieza a trabajar como fresador en Talleres Arvidel, que trabajan para la marina de guerra aliada y están militarizados.
Conoce a una familia de españoles que emigraron de Almería (Fondón) en 1932, mineros que van huyendo de la silicosis y de la miseria, y de esta familia, después con nacionalidad francesa, saldría la que será su esposa, y compañera Josefa Samper Rosas. Contraen matrimonio el 22 de diciembre de 1948 en Orán, donde nace su hija Yenia el 9 de octubre de 1949, y su hijo Marcel, el 26 de mayo de 1952. Por haber nacido en lo que entonces era un departamento francés y ahora la Nación argelina podrían haber elegido cualquiera de las tras nacionalidades: francesa, argelina o española. Sin embargo fueron y no son españoles.
Hechas las gestiones oportunas en el Consulado de España en Orán, le informan que su evasión ha sido indultada y que puede regresar a España.
Decide quedarse con su familia en Madrid, le hacen unas pruebas y empieza a trabajar como oficial de primera fresador el 23 de septiembre de 1957 en Perkins Hispania de Madrid, ahora Motor Ibérica S.A donde alcanzó la categoría de ayudante de ingeniero, categoría que ostentaba en el momento de su detención el 19 de marzo de 1967.
La empresa tiene entonces una veintena escasa de obreros en talleres. Por casi unanimidad es elegido entre los primeros enlaces sindicales a finales de 1957, y después reelegido constantemente vocal del primero y sucesivos jurados de empresa. Fue destituido por el sindicato oficial en 1966 por haber sido procesado por el Juzgado de Orden Público y detenido el 28 de junio de 1966 cuando con Maeztu, Hernando y Víctor Martínez Conde iban a entregar al Ministerio de Trabajo pliegos con las reivindicaciones de los trabajadores madrileños y 30.000 firmas de éstos, es encarcelado en la Prisión de Carabanchel y procesado por el sumario 178/66, Juzgado de Orden Público. Fue puesto en libertad provisional trece días más tarde, y se le acusaba de asociación y manifestación ilícitas, todo de Comisiones Obreras.
Los trabajadores de Perkins le vuelven a presentar a las elecciones sindicales del verano otoño de 1966. Marcelino Camacho Abad ha sido votado por un 88% de su grupo profesional y por más del 92% aproximadamente del total de los 1200 trabajadores que entonces comprende la plantilla. A pesar de esta prueba unánime de confianza, el Sindicato Vertical Oficial invalida su elección. También por aquellas fechas le eligen por amplía mayoría presidente del grupo de empresa de Educación y Descanso. El nuevo jurado acuerda transmitir por unanimidad a Marcelino Camacho su "saludo y agradecimiento por la eficaz labor desarrollada de resolver las tensiones y conflictos, presentándolo como ejemplo a todos"
Esto sucedió a pesar de las tensiones naturales, una de las cuales fue presenciada por el entonces Presidente del Consejo de Administración Don Joaquín Ruiz Jiménez Cortés. En los talleres llevaban varias semanas de rendimiento mínimo y en huelga de horas extraordinarias al comienzo de los años 60. Los trabajadores exigían aumento de la prima y aseguraban que la producción había aumentado. El gerente entonces, don Jaime Suárez, se oponía a tal aumento de prima y publicó una nota amenazando entregar a la policía a algunos trabajadores. Entonces se convocó una reunión extraordinaria del jurado de empresa que presidió el Sr. Ruiz Jiménez. El Sr.Suárez comenzó amenazando a penas veladamente con detener a Marcelino Camacho mientras rechazaba los argumentos de éste que intervino en nombre de todos los trabajadores y del jurado. Fue entonces cuando Don Joaquín Ruiz Jiménez indicó que si era verdad lo que decían los trabajadores a través de Camacho de que habría aumentando la producción y la productividad, había que acceder a sus peticiones, que él en su cátedra defendía la justicia social y no podía decir una cosa allí y hacer otras cosa aquí. Días después se llegaba a un acuerdo aumentando la prima; pocos meses después el Sr. Ruiz Jiménez tuvo que abandonar la presidencia y consejo de administración de Perkins.
Nuevamente es detenido el 28 de enero de 1967. Se le acusa de ser organizador de Comisiones Obreras y con ellas uno de los responsables de las multitudinarias manifestaciones obreras del metal, el día anterior. Más de 60.000 metalúrgicos en huelga consiguen la libertad de los detenidos y entre ellos la de él. Seis días más tarde sin proceso ni fianza por el Juez Sr. Garralda.
Entre 1965 y 1967, es convocado por la policía política-social de Madrid más de una docena de veces, siempre para prestar declaración sobre cuestiones laboral-sindicales. También recibe anónimos con amenazas de muerte en este período.
En 1964 es elegido miembro de la Comisión Obrera provincial del metal (Primera Comisión Obrera de Madrid, que con carácter permanente empezaría a funcionar bajo el nombre de Comisión Provincial de Enlaces y Jurados. Estaban reunidos más de 600 enlaces y jurados en el Salón de Juntas y en los pasillos, además de varios millares de metalúrgicos en la Avenida de José Antonio. Primero se les deja un local para reunirse todos los miércoles; después se les provoca y echa. El Círculo Manuel Mateu (Falangista de los llamados de izquierda) los invita a ir a sus locales. Allí conoce a su Vicepresidente Diego Márquez, allí firma el manifiesto de los "cien" titulado"Ante el futuro del sindicalismo", y allí crecen y se extienden las Comisiones Obreras hasta que nuevas provocaciones les echan del local. Con Diego Márquez, presidente del Círculo Doctrinal José Antonio, además de vicepresidente del Círculo Manuel Mateo hasta entonces, van y se reúnen en los locales de este Círculo hasta que nuevas presiones gubernamentales y policiales lo impiden. Así irán recorriendo iglesias y locales sindicales, siempre perseguidos.
Todos los procesos se hacen bajo la acusación de actividades laboral-sindical o derivadas, pertenecer a Comisiones Obreras, manifestación y asociación ilegales. Otro nuevo proceso, el 198/68, esta vez hecho por el propio tribunal que le juzgaba, el de Orden Público, bajo la inculpación de desacato, en realidad por no dejarle defenderse y contestar a las preguntas de sus abogados. El Presidente del TOP le señaló que le expulsaba de la Sala, y Camacho le contestó, antes de conducirle los guardias a las celdas: "Dada la actitud del TOP, me veré obligado a denunciarle como un tribunal de excepción al servicio de una dictadura que se hunde. Vivan las Comisiones Obreras. Viva la libertad". En el sumario que se le abrió por "desacato", el TOP le condenó a cinco años de prisión.
Condenado por un sumario, cuando cumplía la condena de uno, se le retiraba la libertad provisional de otro, hasta que le condenaron por todos. Así permaneció en la cárcel desde el 1º de marzo de 1967 hasta el 10 de marzo de 1972, para volver nuevamente el 24 de Junio de 1972.
Por presiones oficiales, la empresa, que había pagado sus seguros sociales y le había mantenido en plantilla incluso durante el tiempo de prisión, le da la baja unos meses antes de salir de la cárcel en diciembre del 71, con lo que ha permanecido formando parte del personal de la División Perkins de Motor Ibérica S.A. durante más de 14 años. La Delegación Provincial del Ministerio de Trabajo pone una multa de 300.000 pesetas a la empresa, amenazándola con doblarla constantemente hasta que le echaran, cerrando la fábrica si fuera preciso.
Es despedido de la empresa y declarado "procedente el despido" por la Magistratura 9 y por el Tribunal Central de Trabajo. Las razones que se dan es "que no recurrió dentro de plazo" cuando todos sabían que nunca se le notificó el despido ni de palabra ni por escrito.
Los trabajadores, al salir de la prisión y conocer que no le admitían al trabajo, se declararon en huelga y protestaron como tantas veces habían hecho durante su permanencia en la cárcel.
Negado el seguro de desempleo y de enfermedad por los órganos gubernamentales, sindicato vertical oficial, Servicio de Desempleo y Delegación Provincial de Trabajo, a pesar de sufrir trastornos cardiovasculares, negado también el trabajo en cuantas empresas visitaba, se estableció un verdadero cerco. Con permanente acoso policial, como han podido comprobar cuantos periodistas nacionales y extranjeros lo visitaron a su salida de la cárcel. Sólo tres meses y medio estuvo en libertad, volviendo a ser detenido el 24 de junio de 1972. Con él fueron detenidos igualmente Saborido, Soto, Sartorius, Acosta, Santisteban, Zamora, Fernández Costilla, Muñiz Zapico y el conocido sacerdote obrero García Salve. Multado por la Dirección General de Seguridad con 250.000 pesetas el 27 era ingresado en la cárcel de Carabanchel. Un día más tarde fue llevado ante el Juzgado de Orden Público que le procesó junto a los nueve citados compañeros en el sumario 1001/72, todos ellos sin ninguna prueba y partiendo para su acusación de la información policial de una supuesta reunión de Comisiones Obreras.
El agravante está en que si en el Sumario 178/66 por asociación ilícita a Comisiones Obreras le pidieron y condenaron a cuatro meses de cárcel, ahora por la misma acusación el fiscal solicita veinte años y un día de prisión en calificación del 20 de octubre de 1972, que si los rumores son ciertos, fue decidido en Consejo de Ministros del 13 del mismo mes.
Condenado la última vez por el TOP (juzgado en el Sumario 1001 el día que mataron a Carrero el 20 de diciembre del 73) a veinte años de prisión, revisada la sentencia, bajo la presión mundial, por el Tribunal Supremo en febrero de 1975, fue rebajada la condena a seis años.
Salió en libertad con el indulto del rey, pero fue detenido más tarde, estando otros tantos detenido. Vuelto a detener el 29 de marzo de 1976 al presentar Coordinación Democrática, procesado por "Intento de cambiar la forma de Gobierno", salió en libertad provisional el 25 de mayo de 1976. Después sólo fue detenido una hora por la Guardia Civil de Getafe, al reunirse con los trabajadores de Construcciones Aeronáuticas.
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